martes, 29 de mayo de 2012

La convergencia antineoliberal: estado de la cuestión (Primera Parte)


La convergencia antineoliberal: estado de la cuestión (Primera Parte)
Armando Fernández Steinko | Investigador, ensayista y profesor en la Universidad Complutense
Fuente: Piensa y Actúa (http://asteinko.blogspot.com.es/)

Los asistentes a la última reunión en Bruselas del Partido de la Izquierda Europa, procedentes de más de veinte países y organizaciones políticas, movimientos sociales y sindicatos, se llevaron el siguiente diagnóstico y la siguiente tarea a su casa: a.) la situación en Europa es extremadamente grave y es muy poco probable que regresemos a la situación anterior a la crisis: hay que mirar hacia delante; b.) Los cambios económicos y políticos pueden generar dinámicas impensables hasta hace muy poco tiempo:  pueden ir  tanto hacia la izquierda como hacia la derecha;  c.) Hay que hacer todo lo posible para hacer “converger” -esta fue la palabra utilizada una y otra vez- a los diferentes poderes opuestos al neoliberalismo: las organizaciones políticas, el trabajo organizado y los movimientos sociales tienen que aunar esfuerzos pues ninguno de ellos es suficiente; d.) esto sólo es posible si se contruyen hegemonías antineoliberales, no únicas o unilaterales, sino compartidas y plurales (ver el resumen de Pierre Laurent, Presidente del Partido de la Izquierda Europa  aquí: https://www.dropbox.com/sh/tyzbf7ljan9xbex/SwVPlSK4cz).  ¿Cuál es el estado de la convergencia en el Estado Español, cuáles son los bloqueos y como superarlos en el actual momento de urgencia?

Las “Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción Social”,  nacidas en febrero de 2011, se adelantaron a esta estrategia y a este  diagnóstico. Desde entonces se han producido cambios dentro de cada una de estas tres columnas de la oposición hispana al neoliberalismo. Se ha avanzado hacia la  convergencia, pero también se han dado pasos atrás. Hay aún demasiada gente que sigue tocando el arpa mientras Roma arde por los cuatro costados, que piensa que el futuro es una continuación del presente o que los espacios ajenos son mucho menos importantes que los propios. Hay peligro de que la idea de convergencia sea reducida a actos protocolarios destinados a enmascarar sectarismos. Y también está clara una cuestión: ni la inercia económica, ni la inercia política empujan automáticamente hacia la convergencia. La mayoría de la ciudadanía azotada por la crisis intuye su necesidad, pero esto no es suficiente para que se produzca. Sin un esfuerzo nuevo o añadido por parte de todas las partes no se van a imponer una dinámica de convergencia lo suficientemente importante y rápida. Cada una de las tres columnas tiene que hacer sus deberes: desbloquear sus propios bloqueos, aislar a los que, dentro de sus propias filas, se oponen  -de forma activa o pasiva, callada o explícita- a la conformación de un bloque social, político y cultural con capacidad de tumbar al neoliberalismo.

Los movimientos ciudadanos

Tienen tres focos: el 15-M, las ONGs y las asociaciones de vecinos. El 15-M ha provocado el acercamiento de gente nueva, sobre todo jóven, a un polo antineoliberal y lo ha hecho visible en las plazas. Ha conseguido hacer más “transversales” algunas luchas especializadas que ya se libraran dentro de iniciativas particulares y ONGs (contra los desahucios, contra los mercados financieros desregulados, , contra la banca etc.). Sobre todo  ha  conseguido colocar en la agenda de los medios de comunicaicón, de los partidos y de los sindicatos una serie de temas nuevos o una forma distinta de enfocarlos. Esto ha  ampliado la hegemonía de las fuerzas antineoliberales aunque sería un error considerar el 15-M como un movimiento políticamente uniforme. Se ha ido decantando hacia la izqueirda en algunos lugares como Madrid  pero en otros sigue siendo ambiguo.  La tendencia a reducir los objetivos a los medios democráticos como respuesta a la vieja subordinación de los medios a los objetivos (“lo importante es ser democráticos, lo secundario es decidir  con qué objetivos”) es aún fuerte. Algunas “secciones” del 15-M muestran una gran oposición a acercarse a las dos columnas restantes: bien por desconocimiento -muchos jóvenes está lejos de los sindicatos simplemente porque no conocen el mundo laboral-,  bien porque algunos de sus “líderes” buscan el cálido poder de la capilla, bien por razones políticas más elaboradas (por ejemplo: “la participación directa es la única forma legítima de participación ciudadana”). Aquí hay una lectura de las instituciones que se conciben no como campo de lucha, sino como armas del enemigo. Otro problema es la tendencia a sobrevalorar sus fuerzas, algo que pasa también en el seno de las otras columnas.

Sólo hará una aportación decisiva a la lucha contra el neoliebralismo si el 15-M consigue extender su influencia más allá de los círculos antineoliberales que ya existían antes (ejemplo Patio Maravillas en Madrid o foros sociales). La mayor limitación es, junto al problema de la indefinición ideológica y la tendencia a convertirse en un movimiento sólo cultural, su intermitencia y la dificultad de mantener la participación de las personas con trabajo y obligaciones domésticas.  Aunque el 15-M va más allá de las plazas: ha generado espacios de intercambio de información en la red con capacidad de hacerle frente a los medios de información convencionales, es decir, ha creado una opinión pública alternativa. Ahí radica su mayor su principal  poder: es un “poder blando” pero infiltrante y además es relativamente estable.

Las ONGs como ATTAC, Ecologistas en Acción, Asociaciones de Solidaridad de todo tipo reunen a bastante gente, sobre todo en las (grandes) ciudades. Los profesionales urbanos están sobrerepresentados en ellas aunque la mayoría se limita a pagar cuotas y muchas veces son dos o tres personas las únicas realmente activas.  Sus luchas son monográficas, lo cual genera una fuerte tendencia a aislarse del conjunto aún cuando muchas de  estas asociaciones hagan reflexiones globales muy importantes  (por ejemplo: "no hay democracia política posible si no se regulan los mercados financieros" etc.). También tienen ventajas y defectos. Por un lado concentran a gente muy especializada y competente que pueden elevar el nivel político y “técnico” de las fuerzas antineoliberales, tienen una estructura organizativa estable que les permite perdurar en el tiempo aún cuando la participación de sus miembros sea muy intermitente. Pero lo que domina es el pago de cuotas,  la organización de actos informativos y, de vez en cuando, una acción directa. Estos son  cosas  importantes pero su alcance es limitado.

Las asociaciones de vecinos tienen una dimensión territorial y están más conectadas con las clases populares que las dos anteriores. Forman un eslabón importante entre los movimientos sociales y la lucha institucional y sindical, en el primer caso vía participación en los consejos municipales, en el segundo vía solamiento personal que tiene su origen en la transición política: no habría que subestimar la importancia de estos puentes.  Sin embargo  muchas asociaciones no sólo no tienen un programa antineoliberal, sino que necesitan evitar su politización si quieren conjurar el peligro de división, con lo cual su alcance es limitado. Sólo aquellas creadas en los años de la transición y normalmente en los barrios populares, tienen una vocación antineoliberal clara. El 15-M las ha reavivado en beneficio mútuo, sobre todo debido a su conexión con el territorio que enlaza con la idea de la “ocupación de plazas” propia de aquel.

Conclusión: contra la sectarización, por una autonomía coordinada

En el último año hemos asistido a la ampliación del poder de los movimientos ciudadanos. No se trata de un poder tangible como el que se desprende de los votos o de las afiliaciones, sino un poder más inasible o blando que ha conseguido estabilizarse y que se suma a una mayor o menor convocatoria de manifestaciones, así como a las asambleas en las plazas ahí donde estas se mantienen. La condición para que refuerce el campo antineoliebral es que no se sectarice, que no se aisle del grueso de la población (“mejor pocos pero puros”), que no se reduzca a un movimeinto sólo contracultural o que desarrolle un discurso general políticamente esteril (“todos son lo mismo”, sólo la “gente” cuenta, “los sindicatos son nuestros enemigos” etc.). No es necesario que se “unifique” ideológicamente para evitar todo esto, pero sí que al menos consensúe un rumbo general en un sentido antineoliberal y que desarrolle una comunicación fluida con el resto de las fuerzas antineoliberales. Una parte de los activistas del 15-M no se van a incorporar nunca a un proyecto así debido a su rechazo -muchas veces por causas personales, otras con sofisticadas teorizaciones detrás-  a las otras dos columnas. Pero una parte -probablemente mayoritaria- de los participantes, los más sensibles al tiempo que viviemos, parecen ganables para un proyecto así. Hay peligro de que los sectores más sectarios se hagan hegemónicos, como  suceder a menudo con estos espacios donde la “gente” son aquellos que tienen un tiempo infinito para deliberar en las plazas y que no tienen que trabajar porque viven con sus  padres o están  jubilados.  Pero esto no tiene que suceder necesariamente pues en el núcleo de dichos movimientos hay muchos activistas que no apuestan por su sectarización.  En cualquier caso: la única forma de incorporar estos movimientos a un bloque de poder es preservando su autonomía relativa y que sean tratados como “partners” antes que como una masa de maniobra de actuación por parte de los poderes más organizados (partidos y sindicatos).

Ya lo decíamos, el poder quiere la gran coalición


Ya lo decíamos, el poder quiere la gran coalición
Carlos Martínez García | Politólogo y Ex Presidente de ATTAC España
Fuente: Portuario en Excedencia (http://portuarioenexcedencia.com/)

La noticia de una reunión Rajoy-Rubalcaba no es buena, aunque los medios del sistema la hagan aparecer como tal. No en balde el grupo PRISA entre otros lleva tiempo instando a un gran acuerdo, al objeto de salvar este tinglado de política y negocios, entreverados, y con la monarquía como epicentro, llamado Reino de España.

Algunas y algunos llevamos tiempo avisando y advirtiéndolo. Escrito está y dicho también. Ya lo tenemos a la vista. Rubalcaba se ofrece a Rajoy como valedor ante Hollande, y Rajoy se encarga de la Merkel. ¿Pero quien se encarga de las clases populares de este Estado? Pues ese es el problema, que tras dos huelgas generales, la huelga sectorial de la enseñanza, las manifestaciones multitudinarias y el 15M, así como diversas plataformas y entes unitarios y convergentes, el pueblo se está encargando él solito de defenderse y de proponer alternativas.

El pacto de estado -o gran coalición sistémica- trata en el fondo del salvar dos cosas fundamentales: a los bancos y su no rescate mediático -pues el real ya se ha producido, y lo estamos pagando con los recortes e impuestos la ciudadanía- y unos vagos planes de inversiones, al objeto de justificar el status quo y el modelo vigente.

Las mejores inversiones ahora son acabar con los recortes, hacer un banco público y recuperar el deteriorado sector público, además de perseguir el fraude fiscal, sobre todo el gran fraude y propiciar el cambio de modelo económico, en el que la economía social tiene mucho que decir. Con unos servicios públicos anorexicos, el empleo bajo minimos, las clases populares empobrecidas y la gente en la calle, El PP esta contra las cuerdas, la monarquía desprestigiada y la economía especulativa hundida. La oligarquía bancaria nerviosa y atemorizada por su desprestigio generalizado y el peligro diario que sufre, bien de hundirse en las bolsas y los mercados o de que un día de estos, justamente enfadados y hartas, le retiremos nuestros fondos y cuentas.

Aquí en este Estado lo que hace falta es cambiar de modelo y democracia con reparto -reparto de la riqueza, la tributación, los bienes y servicios y la ley- en paz, igualdad y libertad. La propuesta de Rubalcaba es un balón de oxigeno para el PP que no merece. Al PP solo hay que echarlo. Las personas que estamos luchando debemos saber que les estamos poniendo muy nerviosos y que estamos en el buen camino. Las tonterías de Esperanza Aguirre y de otros liberales de extrema derecha del PP, son solo reflejo de que están contra las cuerdas, pero también de que van a por todas y su solución es la autoritaria, al objeto de imponer su ultra-liberalismo suicida. Estamos ante una situación de emergencia, y el sistema oligárquico-monárquico que sufrimos lo sabe. Tanto que solo le importan ya dos asuntos: los bancos y el orden público.

No se puede consentir una gran coalición de facto, que además no logrará nada, pues en el fondo de lo que se trata es de aplicar un neoliberalismo tal vez dulcificado y que nada resolverá. La izquierda social, sindical y los nuevos movimientos ciudadanos de regeneración democrática no pueden consentir ningún paso hacia atras, pero tampoco rebajar las protestas, o esto nos producirá un gran daño social. A nosotras y nosotros no se nos ha perdido nada defendiendo un sistema roto que ha liquidado sus propios acuerdos de la Transición, y ha comenzado a derribar lo poco que de estado del bienestar quedaba.

Esto les costará muy caro a ambas fuerzas políticas de hacerse realidad. Pero las clases populares tienen herramientas y voluntad. Construir una fuerza del cambio real de sistema es pues prioritario. Los frentes y coaliciones amplios de las izquierdas y las fuerzas sociales que están surgiendo en Europa, en Francia, en Grecia y en otros países, son una clara referencia a observar como posibilidad de recambio de los oligarquizados partidos que sufrimos. La familia socialista, en sus diversas ramas, no puede permanecer como si nada ocurriera, salvo que cúpulas y sectores de la misma -en el PSOE- se hayan plegado ya al neoliberalismo (si esto último ha ocurrido y parece que así es). Ante lo cual algunas y algunos, en nombre de los valores e ideas de la igualdad, deben dar el paso y posibilitar un nuevo ente de las izquierdas herederas de Iglesias, Jaures, Kaustky, Largo o Negrin, pasando por Olof Palme y llegando a Oskar Lafontaine.

Es este un momento de decisión y de responsabilidad. Es el momento de que los de abajo, todas y todos los de abajo, sepamos que ellos, los de arriba, lo de arriba, esta preocupado, nervioso y comienza a estar asustado, pues ni llega el empleo, ni la recuperación está a la vista. Ellos no están capacitados para proponer las alternativas necesarias. QUE SE VAYAN TODOS!!!

Construyamos la convergencia entre iguales. Perseveremos. Lo que nosotras y nosotros las victimas de la crisis, no levantemos, nadie lo hará. A ellos solo les importan los bancos y proteger los intereses de la oligarquía española. A los y las de abajo nos preocupa nuestro futuro, el de nuestros hijos y nietos y la felicidad. Sigamos en las calles y preparemos, como estamos haciendo ya, el Junio Caliente.

La reforma de la Comisión Europea

La reforma de la Comisión Europea
Francí Xavier Muñoz | Diplomado en Humanidades y en Gestión Empresarial
Fuente: Nueva Tribuna

En la recién celebrada cumbre informal del Consejo Europeo ha habido expresiones de satisfacción por el final del directorio Merkozy. La creación de este directorio germano-francés fue una de las sorpresas que generó la respuesta de los mandatarios comunitarios a la crisis económica. Algunos asistentes a esta cumbre informal han revelado la comodidad con la que han asistido a dicha reunión, por primera vez en mucho tiempo, sin tener de antemano todas las decisiones tomadas, lo que venía ocurriendo desde hace años en todas las convocatorias del Consejo Europeo, tanto de ministros como de jefes de Estado y de Gobierno. La canciller alemana, Angela Merkel, y el expresidente francés, Nicolas Sarkozy, tenían la culpa pues habían erigido entre los dos un directorio que se interponía entre todas las instituciones comunitarias y que, además, se imponía a todos los gobiernos de la Unión Europea, sin que -todo hay que decirlo- ninguno de ellos rechistara. Quizá tenía mucho que ver en esto último que Merkel y Sarkozy fueran las cabezas visibles de las dos economías más importantes del euro y de los dos mayores contribuyentes de la Unión. Aún así, ha sido la primera vez desde la lejana fundación de las comunidades europeas en que dos países han ejercido tan ostensiblemente un poder conjunto, siendo especialmente llamativo este ejercicio de poder después de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa.

Este último había, por fin, corregido en parte el déficit democrático que se achacaba siempre a la Unión Europea, al dotar a su Parlamento de mayores facultades en la toma de decisiones, junto a la Comisión y al Consejo. El Tratado de Lisboa diseñaba, así, una división de poderes más equilibrada entre las tres instituciones comunitarias. Sin embargo, la crisis económica hizo saltar por los aires esta arquitectura, quizá por la rapidez en la toma de decisiones que se exigía a los gobiernos, pero quizá también por el interés mutuo que Alemania y Francia tenían en la solución de la crisis, ya que sus bancos eran los acreedores más importantes de algunos países del euro afectados por la misma. Sea como fuere, Merkel y Sarkozy se prestaron rápido a diseñar un directorio que tomara las decisiones por los demás y las llevara ya cocinadas al resto, sin apenas discusión.

Junto a este directorio germano-francés hizo aparición otra instancia de poder, esta vez económico, la famosa troika formada por la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Troika que no hay que confundir con la troika que agrupa al país que preside por turno la UE, junto al que lo antecede y al que lo sucede. Esta última troika, que podríamos llamar política, ha tenido poco que decir en estos años de crisis. La troika que sí ha tenido protagonismo y poder ha sido la primera, la que podríamos llamar troika económica, pues al fin y al cabo hizo acto de aparición para asignar los rescates a Grecia, Irlanda y Portugal, y supervisar los ajustes en el déficit público y los recortes en dichos países.

Ya en marzo del año pasado publiqué en otro medio la necesaria reforma política que, en mi opinión, había que acometer en la Unión Europea. En aquella ocasión, que no fue la primera, mi reflexión vino motivada por el rechazo de la oposición parlamentaria portuguesa al plan que había diseñado el Gobierno de Sócrates con la troika económica, sin haberlo consultado previamente con el resto de partidos políticos. La troika, el brazo armado del directorio Merkozy, actuaba sin contemplaciones por tercera vez en poco tiempo en el seno de la Unión, sin someter a elaboración previa en los parlamentos nacionales unas medidas económicas y financieras que afectaban notablemente al conjunto de la ciudadanía, sustrayendo a los representantes de la voluntad general la mínima participación en la toma de decisiones políticas. Algunas voces europeas hablaban de una nueva colonización germano-francesa o, incluso, de una nueva concepción de la guerra en el siglo XXI, viendo a la troika como un ejército, reducido pero inmensamente poderoso, que invadía un país y lo doblaba financieramente.

El ex vicecanciller alemán Joschka Fischer llegó a proponer la creación de un Parlamento en el seno de la Eurozona, a imagen y semejanza del Bundesrat alemán, donde los representantes fueran enviados por los distintos parlamentos nacionales y no elegidos por sufragio directo. Se trataba, al menos, de crear una instancia legislativa para las políticas económicas, financieras o fiscales a implementar en la zona Euro. Al margen de esta propuesta, que considero muy razonable, yo proponía que la Comisión Europea surgiera del Parlamento Europeo, tras una propuesta de candidatos a presidir dicha Comisión por parte de los distintos grupos parlamentarios, en función de los resultados obtenidos en las elecciones europeas. Así, al menos, los partidos políticos que se presentaran a las elecciones podrían agruparse previamente y presentar en todos los países comunitarios a un candidato único por grupo político para presidir la Comisión Europea. Una vez elegido el presidente de la Comisión en el seno del Parlamento, dicho presidente nombraría a los miembros de la Comisión, tras el visto bueno de la Eurocámara, como sucede en la actualidad. De esta forma, los comisarios podrían incluso representar a los grupos parlamentarios que hubieran apoyado a un candidato, formando así lo que se llamaría una Comisión multicolor.

Esta reforma tendría que ir acompañada de otra mucho más importante que asignaría mayores atribuciones a la Comisión Europea para que ésta fuera un auténtico gobierno comunitario y que si, al menos, no se pudiera imponer al Consejo Europeo, sí estuviera como mínimo en pie de igualdad con él. Y, por supuesto, por encima de cualquier directorio que pudiera emerger, para no repetir la experiencia Merkozy. La Unión Europea, a pesar de las mejoras introducidas por el Tratado de Lisboa, sigue incurriendo en un severo déficit democrático cuando son los gobiernos comunitarios quienes proponen al presidente permanente del Consejo Europeo y, también, al presidente de la Comisión. Ambas instituciones comunitarias no dejan de ser, en el fondo, órganos de poder aristocráticos, donde sus titulares son propuestos a dedo por los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión, y ratificados después por los partidos de gobierno representados en el Parlamento Europeo. Que, al menos, una de esas instituciones, la Comisión, sea dirigida por alguien que se ha presentado a un sufragio universal y directo y que, después, ha sido votado mayoritariamente por un parlamento democrático, haría renovar en parte la confianza ciudadana en el proyecto comunitario europeo.

Por todo ello, resulta reconfortante seguir escuchando y leyendo voces que reclaman la reforma de la Comisión Europea para que se convierta en un auténtico Gobierno comunitario, legitimado por la voluntad popular, aunque sea para ejercer de contrapeso al Banco Central Europeo y no solo al Consejo, como defiende una de esas últimas voces, la de Javier Tajadura Tejada, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad del País Vasco. A su voz, como a la mía, se suman otras muchas y se irán sumando, seguramente, muchas más.

Por la creación de un espacio socialista y de un frente amplio antineoliberal

Manifiesto: Por la creación de un espacio socialista y de un frente amplio antineoliberal

El socialismo representa la principal tradición de la izquierda en el Estado Español. Sin embargo el PSOE viene apostando desde hace décadas por el social-liberalismo. Esta doctrina destruye el trabajo y la dignidad de las personas para favorecer a la renta y a las oligarquías financieras. Ha facilitado la penetración en España de los valores competitivos frente a los cooperativos y solidarios, la privatización de patrimonio público, el desmontaje industrial del país y la construcción de una Unión Europea insostenible. Esta doctrina es una ruptura en toda regla con el socialismo. Como tarde desde 2008, ha demostrado ser irreconciliable con la justicia y la dignidad social, con la sostenibilidad ambiental y con el valor del trabajo frente a propiedad del capital, a la renta financiera e inmobiliaria.

Un grupo de socialistas, hombres y mujeres, hemos decidido decir "basta". Desde hace décadas venimos luchando por un cambio dentro del PSOE y también desde fuera del mismo. Nuestros intentos de democratizar el partido apostando por las elecciones primarias, facilitando la participación de sus militantes en el desarrollo de líneas políticas o fomentando su incorporación a los movimientos sociales, han sido inútiles. El PSOE se ha convertido en una organización inservible para avanzar hacia los grandes objetivos que le dan sentido a sus siglas. La quiebra del orden neoliberal está provocando un inmenso sufrimiento a la población, una pérdida de las conquistas sociales y laborales, incluso una ruptura de los grandes consensos políticos de la Transición. Ni siquiera esto ha provocado un cambio estratégico dentro del PSOE. Todo lo contrario. La reforma-express de la constitución y el análisis que hace de la crisis y de cómo superarla, que deja fuera los intereses y los actores que la han provocado, facilita una gran coalición tácita con la derecha. Pero a cambio de seguir firmemente instalado en la órbita del neoliberalismo.

Los aquí firmantes nos reclamamos de la tradición socialista de España, de Europa y de América Latina. Reivindicamos el sentido de nuestra identidad, de nuestra militancia y de nuestras ilusiones. Queremos entroncar con ellas aunque somos plenamente conscientes de que hay que mirar hacia delante, hacia el siglo XXI. Nos sentimos parte de los movimientos ecologistas, feministas, pacifistas, sindicalistas, altermundistas y creemos en la importancia del diálogo con las tradiciones eurocomunistas, trotskistas y comunistas. Pero también nos sentimos parte de los movimientos ciudadanos que han irrumpido con fuerza en los últimos años. También nosotros reivindicamos un cambio en las formas de hacer política basado en un funcionamiento mucho más horizontal, en el rechazo de los mecanismos oligárquicos de funcionamiento político y en el uso de las tecnologías de la información. Reivindicamos, además, la construcción de una identidad republicana compartida en todo el Estado para abordar el problema nacional.

Ha llegado el momento de actuar. Primero creando un espacio político en el que las tradiciones, los valores y las identidades del socialismo español, que sigue representando el grueso de la izquierda hispana, adquieran un voz propia. Proponemos la creación de un espacio de convergencia de todos los grupos, ciudadanos y ciudadanas y organizaciones políticas que se reclaman de dicha tradición, así como a los nuevos impulsos eco-socialistas y que ya no están dispuestos a seguir aceptando que las siglas socialistas sean utilizadas para perpetuar el actual orden neoliberal. Este espacio ya tiene nombre: "Construyendo la izquierda" y está empezando a funcionar (http://goo.gl/mKYDA).

Nuestra intención no es en ningún caso atomizar la izquierda. Todo lo contrario. El segundo de nuestros objetivos es hacer una contribución a la construcción de un gran polo antineoliberal junto con otros espacios políticos que también rechazan el neoliberalismo. Ambos objetivos van de la mano pues, como se aprecia en otros países europeos, es imposible construir dicho polo al margen de la tradición socialista. Reivindicamos (tercero) una mayor co-decisión democrática de la ciudadanía en la vida interna de las organizaciones políticas y apostamos por modelos abiertos y asamblearios de participación. El polo antineoliberal tiene que tener un referente electoral unitario del tipo del Front de Gauche en Francia o de Syriza en Grecia, un frente en el que tengan cabida las diversas tradiciones de la izquierda antineoliberal, así como las nuevas que se vayan incorporando. Debería vincularse estrechamente con los movimientos sociales reconociendo, al mismo tiempo, la autonomía de estos últimos. Y debería vincularse también a los sindicatos que deberían convertirse en otra punta de la lanza contra el neoliberalismo.

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domingo, 27 de mayo de 2012

Construyendo LA IZQUIERDA - MANIFIESTO


Las personas que os dirigimos este manifiesto, lo ponemos en vuestra consideración y recabamos vuestro apoyo y firma, procedemos y nos reclamamos parte de la rica tradición socialista, tanto del estado español, como de Europa y América Latina. Cierto es que nuestras vidas y militancias entroncan con las luchas, experiencias e ilusiones de aquellas y aquellos que forjaron páginas que nos llenan de orgullo, en la lucha por el SOCIALISMO y la REPÚBLICA, que entendemos siguen siendo dos premisas irrenunciables y dos aspiraciones ilusionantes.

Construyendo LA IZQUIERDA, aspira a representar igualmente la voluntad de trabajar en una proyecto esperanzador al objeto de acercar sensibilidades transformadoras y brindarles un área de debate, reflexión y acción socio-política que incluya a todas las familias del socialismo por un cambio social real, por supuesto antineoliberal y alternativo al sistema. De la misma forma que esta ya, de inicio abierto, a los y las ecologistas, feministas, pacifistas, sindicalistas, altermundistas y personas procedentes de las tradiciones eurocomunistas y comunistas, pero que entienden de la necesidad de construir algo nuevo. Nos consideramos ecosocialistas y partidarias y partidarios de un trabajo en red y horizontal.

El 15M y los movimientos cívicos y sociales que le han precedido y siguen presentes, han dotado a la política de frescura, de sentido de la participación y de la co-decisión democrática que forma parte ya de no solo nuestra razón de ser, sino de entender la política; que sitúa la asamblea, como el órgano decisorio y la democracia interna como seña de identidad. Las personas en la actuación socio-política desean decidir y ser protagonistas, lo cual exige no solo nuevas fórmulas de tomas de decisiones en red, sino también que todas y todos seamos protagonistas. En resumen, creemos que una nueva realidad socio-política exige nuevas formas de estructura y relación, totalmente novedosas, inclusivas y diferentes de los partidos actualmente existentes y sus direcciones profesionalizadas e incluso oligarquizadas en el caso socioliberal.

Es por eso que partiendo de nuestra realidad y deseosas y deseosos de aspirar a crear un nuevo espacio, pero convencidas y convencidos de la necesidad perentoria de la convergencia de las izquierdas y de todas y todos los antineoliberales, entendemos que las y los de abajo, nos debemos dotar de una nueva fuerza política, ya sea un Frente Amplio Antineoliberal, un Frente Popular, o un Frente de Izquierda que aúne a las personas dispuestas a plantarle cara a la destrucción de lo público, los derechos sociales y laborales, la democracia, la justicia y la redistribución la igualdad de género y el fin del patriarcado. Construyendo LA IZQUIERDA, solo pretende desde la libertad proponer, en primer lugar crear un espacio para las y los que creyendo en la política, no encuentran un lugar donde practicarla desde el antineoliberalismo, los socialismos y la democracia. En segundo lugar proponer ayudar a la creación de una respuesta política, plural, federalista y de carácter estatal, basándonos en ejemplos como el Front de Gauche francés y  SYRIZA en Grecia, u otros Latinoamericanos, que en unos casos han sido el revulsivo que la izquierda y las clases populares necesitaban y en otros el instrumento de los pueblos para recuperar su soberanía y la justicia.

Los partidos sistémicos no son la solución. La vinculación de las cúpulas socioliberales a los poderes financieros y mediáticos así como la persistencia de sus ideólogos y fundaciones en una tercera vía, algo reformada, no es más que un síntoma de su agotamiento, su falta de valores y su ausencia de valor. Del PP, ni hablamos, ya sabíamos lo que era y representa, al igual que los nacionalismos periféricos de derechas.

En el caso de Izquierda Unida, entendemos que es una fuerza hermana e imprescindible y además lo más consolidado actualmente en la izquierda, pero no acaba de romper la barrera de votos imprescindible al objeto de construir una fuerza determinante, desde la alternativa social. Esto dicho con consideración y reconocimiento, nos hace afirmar, que es necesario un nuevo impulso político y una nueva izquierda imbricada con las y los de abajo, en la que IU juegue en justicia el papel que le corresponde, pero que sea en un marco nuevo, pactado, decidido, amable, inclusivo y participativo. Hay que olvidar viejos esquemas, abrir las ventanas del todo y que entre aire fresco. Es por eso que Construyendo LA IZQUIERDA, se convierte en un actor socio-político, si, pero al objeto de promover con otras y otros el impulso urgentemente necesario de organizarnos las víctimas de la crisis y del sistema.

La actual situación del Estado Español es de emergencia. La conducción política del PP es simplemente la de sobrevivir en el poder salvaguardando los intereses de las clases poseedoras y privilegiadas, así como defender los intereses de los bancos alemanes, anglosajones y españoles. La “deuda pública” nos atenaza y provoca recortes sociales y una falta de liquidez total, de los sistemas financieros, institucionales, públicos y de las empresas, que han situado este estado al borde del abismo, o más bien ya dentro de agujero negro de la recesión y como consecuencia, el paro, empobrecimiento y exclusión campa por doquier.

Prisioneros de la Unión Europea, vinculando nuestra suerte de forma tan injusta como arbitraria a las necesidades de los poderes financieros y de las grandes fortunas, en una cuesta abajo permanente y tan solo al servicio de los detentadores de la riqueza. Para reforzar estás políticas que iniciará el gobierno Zapatero, pero el de Rajoy acentúa, motivado por su conservadurismo y ultraliberalismo, se acrecienta el autoritarismo, se limita hasta solo lo formal la libertad sindical, se acaba con los derechos laborales y se rompe definitivamente el pacto social, iniciado en la transición. El pacto social, ya no existe, está roto y por tanto la Constitución de 1978, agotada, vulnerada y modificada, al objeto de garantizar el pago de la deuda a la banca privada extranjera y española.

Esta situación exige con la máxima urgencia la constitución de un nuevo actor político, es decir las clases populares dotándose de un instrumento de intervención, insistimos político. Construyendo LA IZQUIERDA, surge pues con esa vocación, pero insta a la convergencia. Sin una convergencia y valga la redundancia, no somos nadie y al poder destructivo y egoísta que nos domina, solo es posible, frenarlo desde la conjunción de fuerzas sociales, asamblearias, sindicales y políticas.

Al objeto de trabajar por estas premisas y ser un revulsivo Construyendo LA IZQUIERDA os invita a reflexionar y actuar ya entorno a estas y otras propuestas que podamos elaborar conjuntamente:

1. Fortalecer los instrumentos políticos y sociales ya existentes, que buscan la unidad y la auto-organización como las asambleas y marchas del 15M, pero también la Plataforma en Defensa del Estado del Bienestar y los servicios públicos. Las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción, las plataformas locales contra la crisis, y el paro, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la Convocatoria Social así como otros instrumentos de unidad y de acción social, desde el respeto más absoluto.

2. La Contitución de 1978 está en una profunda crisis fruto de su ilegitima modificación exprés, que la convierte en un texto neoliberal y al servicio de parte y no del bien común. El régimen tal y como con clarividencia denunció con éxito el 15M está carente de ideas y de impulsos para regenerarse a lo que se suma la falta de voluntad política de los partidos del turno, para ello. Apoyamos pues un proceso constituyente, que ya es imprescindible, máxime tras la pérdida de legitimidad democrática que los recortes sociales provoca.

3. Es urgente dotarse ya de una plataforma de convergencia política antineoliberal, que participe en los próximos procesos electorales, con nuevas formas participativas de selección de candidatas y candidatos electos democráticamente y no por aparatos políticos. Mandatos limitados y un riguroso código ético. Construyendo LA IZQUIERDA, se esforzará en ambas cuestiones y hará de ellas una prioridad.

4. Hay que plantarse ya ante la Unión Europea. Hay que decirle a los poderes financieros que en este estado español, las personas son lo primero. Por tanto, hay que suspender el pago de la “deuda pública” ya. Auditar la deuda, no pagar la deuda ilegitima y exigir una quita a la banca. Crear un Banco Público, nacionalizar las Cajas de Ahorros, apoyar las cooperativas de crédito éticas y hacer fluir el crédito. Las Oligarquías rentistas que dominan el estado español desde el franquismo y que siguen en el poder, no pueden seguir gobernándonos de forma no electa y en base a sus influencias, dinero y propiedad de los medios de comunicación.

5. Fin de las políticas neoliberales mediante la renacionalización de los servicios de atención a la ciudadanía privatizados. Derogación de la reforma laboral y de la reforma financiera. Los servicios asistenciales deben ser públicos y de gestión pública, con calidad y eficacia. Los servicios públicos asistenciales y de prevención y bienestar se prestan a la ciudadanía y no a los clientes. La ciudadanía es el propietario colectivo y no el cliente. Reforma fiscal, impuestos progresivos y persecución del fraude, incluido el dinero oculto en Paraísos Fiscales. Apoyo decidido a la implantación de las ITF.

6. Modificación de la ley electoral. Posibilidad de referéndums revocatorios de electos que incumplan su programa y compromisos o sean corruptos y corruptas. Legislación que garantice la democracia participativa y creación de órganos barriales y locales de poder popular.

7. Educación pública y universal. Libre acceso a la cultura, igualmente universal. Libre acceso a la red. No a los controles de la red, los espionajes electrónicos y los intentos constantes de controlar la libertad en red y en la red. Limite a los oligopolios informativos privados de negocio. La información no es un negocio, es un derecho. Los medios públicos deben garantizar el acceso a la información veraz, la cultura y promover y defender las artes escénicas y la música. Un pueblo inculto, no es un pueblo  libre. El neoliberalismo, embrutece las mentes y falsifica la información, haciendo de la cultura-espectáculo una forma de control. Apoyo a la cultura escrita. Libros más libros, como pedía Federico García Lorca.

8. El socialismo es la expresión más alta de la democracia. Sin democracia económica, no hay democracia social, ni posibilidad de igualdad. El socialismo como objetivo requiere del reparto, pero también de la defensa del bien público universal que es el medio ambiente, el territorio, el agua y el oxigeno, que están siendo escandalosamente esquilmados, ensuciados y mercantilizados. Si no garantizamos la supervivencia de un ambiente limpio no podremos construir en el futuro una sociedad de mujeres y hombres libres e iguales.

9. El sistema-mundo está cambiando. Los poderes y partidos del turno del Estado Español y la Unión Europea, nos atan a un sistema decadente, cambiante e injusto. La decadencia de las potencias centrales, se contrasta con la pujanza de las emergentes. Se nos obliga a permanecer en un área económica limitada y sin embargo las potencialidades del mundo caminan ya por otros derroteros. A los pueblos europeos en general y del Estado Español en particular, se nos inculca el miedo a lo diferente y eso es el caldo de cultivo de los fascismos que cada vez son una amenaza más real en la vieja y desorientada Europa. Hay que defender la multipolaridad y establecer de forma urgente relaciones en plano de igualdad y de reciprocidad con otras zonas del planeta, que curiosamente son su mayor parte. La actual política internacional de supuesta superioridad racial, ideológica, militar y comercial, de la nefastamente llamada “comunidad internacional” no solo es ya una gran mentira, sino que es suicida.

Así pues Construyendo LA IZQUIERDA puede ser un actor socio-político entendemos, que  necesario en estos momentos al objeto de que junto a otras personas que creen en que la política es imprescindible, desde la ética y la lucha social, para transformar la sociedad. Aquellas personas que se sienten estafadas, desmoralizadas y que de forma no muy justa en ocasiones, piensan que todas y todos son iguales, les llamamos a que tomen en sus manos la militancia y la dirigencia colectiva que nos permita empoderarnos y alcanzar la convergencia política.

Es por eso que con voluntad de disolvernos en algo mayor y más amplio, os pedimos apoyo al objeto de enfrentarnos de forma colectiva a la ruina a la que están conduciendo a Europa y al Estado Español, los poderes financieros y económicos que nos dominan, las viejas oligarquías rentistas hispanas y las oligarquías políticas del sistema.

CONSTRUYENDO LA IZQUIERDA
26 de Mayo de 2002

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